miércoles, 25 de junio de 2008
SOCIETY (EDDIE VEDDER)
viernes, 20 de junio de 2008
LYRISCHES INTERMEZZO / INTERMEZZO LÍRICO
(Heinrich Heine, 1822-1823)
Es war mal ein Ritter trübselig und stumm,
Mit hohlen, schneeweißen Wangen;
Er schwankte und schlenderte schlotternd herum,
In dumpfen Träumen befangen.
Er war so hölzern, so täppisch, so links,
Die Blümlein und Mägdlein die kicherten rings,
Wenn er stolpernd vorbeigegangen.
Oft saß er im finstersten Winkel zu Haus;
Er hatt sich vor Menschen verkrochen.
Da streckte er sehnend die Arme aus,
Doch hat er kein Wörtlein gesprochen.
Kam aber die Mitternachtsstunde heran,
Ein seltsames Singen und Klingen begann -
An die Türe da hört er es pochen.
Da kommt seine Liebste geschlichen herein,
Im rauschenden Wellenschaumkleide.
Sie blüht und glüht wie ein Röselein,
Ihr Schleier ist eitel Geschmeide.
Goldlocken umspielen die schlanke Gestalt,
Die Äuglein grüßen mit süßer Gewalt -
In die Arme sinken sich beide.
Der Ritter umschlingt sie mit Liebesmacht,
Der Hölzerne steht jetzt im Feuer,
Der Blasse errötet, der Träumer erwacht,
Der Blöde wird freier und freier.
Sie aber, sie hat ihn gar schalkhaft geneckt,
Sie hat ihm ganz leise den Kopf bedeckt
Mit dem weißen, demantenen Schleier.
In einen kristallenen Wasserpalast
Ist plötzlich gezaubert der Ritter.
Er staunt, und die Augen erblinden ihm fast
Vor alle dem Glanz und Geflitter.
Doch hält ihn die Nixe umarmet gar traut,
Der Ritter ist Bräutgam, die Nixe ist Braut;
Ihre Jungfraun spielen die Zither.
Sie spielen und singen, und singen so schön,
Und heben zum Tanze die Füße;
Dem Ritter dem wollen die Sinne vergehn,
Und fester umschließt er die Süße -
Da löschen auf einmal die Lichter aus,
Der Ritter sitzt wieder ganz einsam zu Haus,
In dem düstern Poetenstübchen.
Érase un caballero macilento,
Trémulo, triste, silencioso y lento,
Que vagaba al acaso,
con inseguro paso,
Siempre en hondos ensueños sumergido,
Tan desairado y zurdo y distraído,
Que susurraban flores y doncellas
Al pasar, vacilante, junto a ellas.
Huyendo de los hombres a menudo,
El lugar más recóndito escogía
De la casa, y allí, anhelante y mudo,
En la sombra los brazos extendía.-
¡Media noche sonó!... Rara armonía
Y voces peregrinas se escucharon
Entre la vaga bruma,
Y a la puerta, quedísimo, tocaron.
Con furtiva pisada,
Su visión adorada
Entra vestida de sonante espuma,
Y como fresca rosa,
La divinal hermosa
Brilla, encanta y perfuma.
Cúbrela ténue velo
De vaporosas joyas adornado,
Y la áurea cabellera en rizos suelta,
En ondas baña su figura esbelta;
Brillan sus ojos con la luz del cielo.
Y en brazos uno de otro, al par lanzados,
Se acarician los enamorados.
Contra el amante pecho,
Con fuerza apasionada,
La oprime el caballero en lazo estrecho;
Y el soñador despierta,
Y la nieve se torna en llamarada,
Y el pálido enrojece, y se convierte
El temeroso en atrevido y fuerte.
Mas ella, con engaño femenino
Y sin igual destreza,
Con el brillante velo diamantino
Le envuelve, sin sentirlo, la cabeza.
Encantado al instante
Se encuentra el caballero en un radiante
Palacio de cristal, bajo la linfa
De una tersa laguna sepultado.
Absorto y deslumbrado
Queda ante brillo tanto, mas la ninfa
Del onda habitadora
En sus brazos lo estrecha, lo enamora,
Y en tanto, sus doncellas
A la cítara arrancan notas bellas.
Y de modo tan dulce y lisonjero
Cantan y tocan, que los pies se lanzan
Al baile embriagador, y alegres danzan;
Y siente el caballero
Que, ya desvanecidos,
Amenazan dejarle sus sentidos;
Y a la ondina se enlaza
Y estrechamente en su ansiedad la abraza.
Más, de pronto se extingue
La viva luz... ¡Obscuridad completa!...
¡Y a hallarse vuelve, solitario y triste,
En su guardilla mísera el poeta!
viernes, 13 de junio de 2008
UNA DECISIÓN DE VOZ
lunes, 9 de junio de 2008
WHAT YOU NEED IS AN ETIQUETTE LESSON
Si, señores, ya era hora de empezar con el primer recopilatorio de FASQ, Frequently Asked Stupid Questions, ya que se avecina mi tercer “aniversario” en este mercado cinematográfico catalán (ya llevaba otros 4 en Bochum, pero ¡quién me iba decir!). Ya que de momento tengo todo acabado en la oficina (entro a las 10h y a las 10.30h ya acabé de leer los 3 emails y borrar los 45 spams), los estudiantes están en exámenes, por lo tanto no me vienen a molestar mucho, o sea que estoy de tranquis y con mucho tiempo.
La causa por mi repentina presentación de esta lista de conversaciones dummies, es, que escuché a mi jefe ayer comentando que este cine se encuentra en el 7º puesto nacional en cuanto a la amabilidad de los trabajadores hacia los clientes. La verdad es que me parece poco verosímil, porque llevo casi 10 años trabajando cara al público y estos tres últimos años tuve que poner bastante a prueba mi paciencia con los espectadores.
Por empezar, ni la mitad de los clientes se molestan a decir buenos días, buenas tardes, y de “por favor” ni hablar. El día 1 de enero he batido el récord: sólo 2 espectadores me felicitaron por el año nuevo. La mayoría ni te dicen “por favor” al pedir las entradas y debes estar agradecida por haber escuchado un “gracias” (que ya es mucho pedir para algunos). En fin, aún no me molestarían estas formalidades si los clientes viniesen con la tranquilidad, con cortesía y no con esa prepotencia obsesiva. Algunos ya te vienen exigiendo cosas, como ¡me debes cambiar las entradas! Los peores de todos son los que empiezan a echar a las taquilleras (y no a la empresa) la culpa por:
a) que no tenemos máquina para cobrar con tarjeta de crédito
b) que las películas están en versión original
c) que los fin de semana no tenemos descuentos para estudiantes
d) que no aceptamos el carnet universitario de docente/profesor/administrativo como estudiante
e) que el precio de la entrada es muy cara (si, por lo visto, algunos creen que me hago rica con los aumentos)
f) que la página web de la empresa no funciona (sí, las taquilleras hacemos también diseño de web)
g) que no vemos todas las películas (¿la has visto? – No, todavía no. - ¿deberías verla, eh?!! Es tu trabajo!! - señor, mi trabajo es vender entradas.)
h) que los viernes se estrenan películas y por lo tanto hay modificación de horarios.
i) que las sesiones están numeradas
j) que las sesiones no están numeradas
k) que no sabemos los horarios de memoria (inserte MEMORY DISC, por favor)
l) que no recomendamos películas (me gustaría recomendar Inland Empire, pero luego la gente no volvería al cine, jajaj)
m) que el supermercado del centro comercial está cerrado y no pone aviso
n) que no aceptamos dólares (eing?)
o) que no tengamos la cartelera de otros cines
Clásicas preguntas por parte de los castellano/catalano-hablantes (Parte I)
Yo: Hay 16 filas en la sala, ¿dónde prefiere sentarse? ¿En el medio, delante, atrás?
Cliente 1: Pues detrás del todo.
Yo: Entonces en la fila 16, centrado, ok?
Cliente 1: ¿No tiene más detrás?
Cliente 2: Dues entrades per la sala 3, si us plau.
Yo: N’hi ha 14 files, cap al mig o al darrere?
Cliente 2: Al mig, si pot ser al costat del pasillo.
Yo: El passadís està al costat de la sala, no al centre.
Cliente 2: Doncs al centre, al costat del passadís.
Yo: Li vaig dir, que el passadís està al costat de la sala, als laterals (parezco una azafata de avión)
Cliente 2: No, doncs al centre millor.
Le cobro y le doy las entradas
Cliente 2: Ah! Però? són numerades les sesions?
Cliente 3: ¿Puedo cambiar estas entradas por otra película? Es que ya la hemos visto.
Yo: Versión Original Subtitulada en Español
Cliente 4: ¿o sea todas las películas son en inglés?
Yo: No exactamente, todas son en Versión Original
Cliente 4: O sea en castellano?
Yo: (respiro, respiro)
PD: título del post sacado de la serie Frasier (capítulo 3.17: High Crane Drifter)
Frasier: Frankly, I have had it with the whole boorish, ill-mannered
world.
(...)
Frasier: Excuse me, but we were waiting for this table.
Man: So get another one.
Frasier: [irritated] Well, there aren't any. Look, you knew that we
were waiting for it. We politely stood back and let those
people leave and then you just jumped right in here!
Man: Well, you won't make that mistake again.
Frasier's eyes bug out.
Niles: Frasier, Frasier... forget it. We'll just... we'll wait for
another table.
Frasier: No, we won't! This isn't about the table anymore! This is
about the erosion of common decency. [places his coffee on
the table] Sir, when you treat me this way you encourage me
to be discourteous to another. And so on and so on. [the man
doesn't acknowledge him] You don't have any manners, do you?
[the man continues sipping his coffee] Then perhaps what you
need is an etiquette lesson!!
Frasier lifts the man up from his chair and roughly shoves him out
the door. He returns to find all eyes upon him in shock.
Frasier: SIT DOWN, NILES! [they sit]
Niles: [to a waiter] My brother will have a decaf.
lunes, 26 de mayo de 2008
MY DARK SIDE OF THE MOON
Speak To Me - Pink Floyd
jueves, 24 de abril de 2008
LA MEMORIA DUELE Y ENSEÑA
Leí por primera vez este artículo en un seminario sobre la actualidad de Latinoamérica en mi universidad de Bochum en el cual la profesora (que por cierto es uruguayana) nos dejó varios recopilaciones de textos de Galeano para que los tradujéramos en alemán. No es fácil ya por si traducir este texto (ya que soy politóloga y no traductora), pero más aún no ha sido fácil traducir frases en el cual cada vez que las leías te dabas cuenta de lo mal que está este mundo. Si este artículo ya fue un desafío para mi propia conciencia, pues ya os podeis imaginar como estuve en su momento al leer "Las Venas Abiertas de Latinoamérica." Escalofriante, ya que somos nosotros, el ser humano, que cometemos estos horrores, y no los monstruos, vampiros, zombies o extraterrestes o cualquier otro bicho raro ficticio que sale en la TV o en el cine. Esto es la realidad y ya es bastante dura.
El país que quiere existir - Eduardo Galeano (2003)
Una inmensa explosión de gas: eso fue el alzamiento popular que sacudió a toda Bolivia y culminó con la renuncia del presidente Sánchez de Lozada, que se fugó dejando tras sí un tendal de muertos.
El gas iba a ser enviado a California, a precio ruin y a cambio de mezquinas regalías, a través de tierras chilenas que en otros tiempos habían sido bolivianas. La salida del gas por un puerto de Chile echó sal a la herida, en un país que desde hace más de un siglo viene exigiendo, en vano, la recuperación del camino hacia el mar que perdió en 1883, en la guerra que Chile ganó.
Pero la ruta del gas no fue el motivo más importante de la furia que ardió por todas partes. Otra fuente esencial tuvo la indignación popular, que el gobierno respondió a balazos, como es costumbre, regando de muertos las calles y los caminos. La gente se ha alzado porque se niega a aceptar que ocurra con el gas lo que antes ocurrió con la plata, el salitre, el estaño y todo lo demás.
La memoria duele y enseña: los recursos naturales no renovables se van sin decir adiós, y jamás regresan.
Allá por 1870, un diplomático inglés sufrió en Bolivia un desagradable incidente. El dictador Mariano Melgarejo le ofreció un vaso de chicha, la bebida nacional hecha de maíz fermentado, y el diplomático agradeció pero dijo que prefería chocolate. Melgarejo, con su habitual delicadeza, lo obligó a beber una enorme tinaja llena de chocolate y después lo paseó en un burro, montado al revés, por las calles de la ciudad de La Paz. Cuando la reina Victoria, en Londres, se enteró del asunto, mandó traer un mapa, tachó el país con una cruz de tiza y sentenció: “Bolivia no existe”.
Varias veces escuché esta historia. ¿Habrá ocurrido así? Puede que sí, puede que no.
Pero la frase ésa, atribuida a la arrogancia imperial, se puede leer también como una involuntaria síntesis de la atormentada historia del pueblo boliviano. La tragedia se repite, girando como una calesita: desde hace cinco siglos, la fabulosa riqueza de Bolivia maldice a los bolivianos, que son los pobres más pobres de América del Sur. “Bolivia no existe”: no existe para sus hijos.
Allá en la época colonial, la plata de Potosí fue, durante más de dos siglos, el principal alimento del desarrollo capitalista de Europa. “Vale un Potosí”, se decía, para elogiar lo que no tenía precio.
A mediados del siglo dieciséis, la ciudad más poblada, más cara y más derrochona del mundo brotó y creció al pie de la montaña que manaba plata. Esa montaña, el llamado Cerro Rico, tragaba indios. “Estaban los caminos cubiertos, que parecía que se mudaba el reino”, escribió un rico minero de Potosí: las comunidades se vaciaban de hombres, que de todas partes marchaban, prisioneros, rumbo a la boca que conducía a los socavones. Afuera, temperaturas de hielo. Adentro, el infierno. De cada diez que entraban, sólo tres salían vivos. Pero los condenados a la mina, que poco duraban, generaban la fortuna de los banqueros flamencos, genoveses y alemanes, acreedores de la corona española, y eran esos indios quienes hacían posible la acumulación de capitales que convirtió a Europa en lo que Europa es.
¿Qué quedó en Bolivia, de todo eso? Una montaña hueca, una incontable cantidad de indios asesinados por extenuación y unos cuantos palacios habitados por fantasmas.
En el siglo diecinueve, cuando Bolivia fue derrotada en la llamada Guerra del Pacífico, no sólo perdió su salida al mar y quedó acorralada en el corazón de América del Sur. También perdió su salitre.
La historia oficial, que es historia militar, cuenta que Chile ganó esa guerra; pero la historia real comprueba que el vencedor fue el empresario británico John Thomas North. Sin disparar un tiro ni gastar un penique, North conquistó territorios que habían sido de Bolivia y de Perú y se convirtió en el rey del salitre, que era por entonces el fertilizante imprescindible para alimentar las cansadas tierras de Europa.
En el siglo veinte, Bolivia fue el principal abastecedor de estaño en el mercado internacional.
Los envases de hojalata, que dieron fama a Andy Warlhol, provenían de las minas que producían estaño y viudas. En la profundidad de los socavones, el implacable polvo de sílice mataba por asfixia. Los obreros pudrían sus pulmones para que el mundo pudiera consumir estaño barato.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Bolivia contribuyó a la causa aliada vendiendo su mineral a un precio diez veces más bajo que el bajo precio de siempre. Los salarios obreros se redujeron a la nada, hubo huelga, las ametralladoras escupieron fuego. Simón Patiño, dueño del negocio y amo del país, no tuvo que pagar indemnizaciones, porque la matanza por metralla no es accidente de trabajo.
Por entonces, don Simón pagaba cincuenta dólares anuales de impuesto a la renta, pero pagaba mucho más al presidente de la nación y a todo su gabinete.
El había sido un muerto de hambre tocado por la varita mágica de la diosa Fortuna. Sus nietas y nietos ingresaron a la nobleza europea. Se casaron con condes, marqueses y parientes de reyes.
Cuando la revolución de 1952 destronó a Patiño y nacionalizó el estaño, era poco el mineral que quedaba. No más que los restos de medio siglo de desaforada explotación al servicio del mercado mundial.
Hace más de cien años, el historiador Gabriel René Moreno descubrió que el pueblo boliviano era “celularmente incapaz”. El había puesto en la balanza el cerebro indígena y el cerebro mestizo, y había comprobado que pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca.
Ha pasado el tiempo, y el país que no existe sigue enfermo de racismo.
Pero el país que quiere existir, donde la mayoría indígena no tiene vergüenza de ser lo que es, no escupe al espejo.
Esa Bolivia, harta de vivir en función del progreso ajeno, es el país de verdad. Su historia, ignorada, abunda en derrotas y traiciones, pero también en milagros de esos que son capaces de hacer los despreciados cuando dejan de despreciarse a sí mismos y cuando dejan de pelearse entre ellos.
Hechos asombrosos, de mucho brío, están ocurriendo, sin ir más lejos, en estos tiempos que corren.
En el año 2000, un caso único en el mundo: una pueblada desprivatizó el agua. La llamada “guerra del agua” ocurrió en Cochabamba. Los campesinos marcharon desde los valles y bloquearon la ciudad, y también la ciudad se alzó. Les contestaron con balas y gases, el gobierno decretó el estado de sitio. Pero la rebelión colectiva continuó, imparable, hasta que en la embestida final el agua fue arrancada de manos de la empresa Bechtel y la gente recuperó el riego de sus cuerpos y de sus sembradíos. (La empresa Bechtel, con sede en California, recibe ahora el consuelo del presidente Bush, que le regala contratos millonarios en Irak.)
Hace unos meses, otra explosión popular, en toda Bolivia, venció nada menos que al Fondo Monetario Internacional. El Fondo vendió cara su derrota, cobró más de treinta vidas asesinadas por las llamadas fuerzas del orden, pero el pueblo cumplió su hazaña. El gobierno no tuvo más remedio que anular el impuesto a los salarios, que el Fondo había mandado aplicar.
Ahora, es la guerra del gas. Bolivia contiene enormes reservas de gas natural. Sánchez de Lozada había llamado capitalización a su privatización mal disimulada, pero el país que quiere existir acaba de demostrar que no tiene mala memoria. ¿Otra vez la vieja historia de la riqueza que se evapora en manos ajenas? “El gas es nuestro derecho”, proclamaban las pancartas en las manifestaciones. La gente exigía y seguirá exigiendo que el gas se ponga al servicio de Bolivia, en lugar de que Bolivia se someta, una vez más, a la dictadura de su subsuelo. El derecho a la autodeterminación, que tanto se invoca y tan poco se respeta, empieza por ahí.
La desobediencia popular ha hecho perder un jugoso negocio a la corporación Pacific LNG, integrada por Repsol, British Gas y Panamerican Gas, que supo ser socia de la empresa Enron, famosa por sus virtuosas costumbres. Todo indica que la corporación se quedará con las ganas de ganar, como esperaba, diez dólares por cada dólar de inversión.
Por su parte, el fugitivo Sánchez de Lozada ha perdido la presidencia. Seguramente no ha perdido el sueño. Sobre su conciencia pesa el crimen de más de ochenta manifestantes, pero ésta no ha sido su primera carnicería y este abanderado de la modernización no se atormenta por nada que no sea rentable. Al fin y al cabo, él piensa y habla en inglés, pero no es el inglés de Shakespeare: es el de Bush.
Tomado de: Página/12, Buenos Aires, domingo 19 de octubre de 2003.
martes, 15 de abril de 2008
MI PLACEBO SOY YO

